Técnicas tibetanas anti-estrés

diciembre 23, 2013

RECUPERAR LA ENERGÍA

Por medio de dos prácticos ejercicios energéticos los monjes del Tíbet enseñan cómo superar el estrés, ganar vitalidad y manejar el fuego interior.

A los lamas que habitan las montañas tibetanas, completamente aisladas del mundo, se les atribuyen grandes poderes. Según una compartida creencia, así como la mente crea el mundo de las apariencias, un lama puede crear objetos físicos simplemente desarrollando los poderes ocultos de la conciencia. Materializar una vasija, una silla, incluso un animal, son por lo tanto algunas de las proezas que estos seres tan especiales realizan. También los sacerdotes lamaístas caminan sobre el fuego, actividad que se ha puesto bastante de moda en Occidente, pues se dice que quien logra andar sobre carbones encendidos ha conseguido controlar los miedos del espíritu. A continuación se detallan dos ejercicios básicos que los lamas principiantes suelen efectuar durante su preparación espiritual. Estos se basan en visualizaciones, respiraciones y movimientos muy sencillos que poseen la virtud de relajar el cuerpo, serenar las emociones y combatir la tensión psíquica, por eso son perfectos para eliminar el estrés.

Carrera contra el estrés

Los tibetanos llaman “lung-gom” a una interesante práctica que incluye ciertas posturas, respiraciones energéticas y largas caminatas acompañadas por meditación profunda. El “lung-gon-pa”, practicante de esta técnica, es un atleta capaz de recorrer con extraordinaria rapidez enormes distancias, sin alimentarse o descansar. En el Tíbet y después de largos años de prácticas, algunos llegan a flotar en el aire espontáneamente. Cuentan que cuando se ponen en marcha, sus pies apenas tocan el suelo y se deslizan en el espacio con prodigiosa rapidez. Los ejercicios de “lung-gom”, excelentes para superar los estados de agotamiento agudo o crónico, deben llevarse a cabo en un sitio arbolado, amplio, con espacio suficiente como para caminar sin interrupciones durante un lapso de aproximadamente 40 minutos. Cuanto más desértico y llano sea el terreno, mejor. Los horarios más adecuados son durante la salida o la puesta del sol.

¿Cómo realizarlo?

  • Recostarse cómodamente en el piso, boca arriba; realizar tres series de diez respiraciones profundas, llevando el aire al abdomen.
  • Hacer otra serie de tres respiraciones, pero llevando el aire al pecho (para lograrlo, contraer el abdomen al inspirar). Concluida esta serie respirar normalmente cinco minutos.
  • Permanecer luego diez minutos en la postura del niño: para lograrla habrá que sentarse sobre los talones, llevar la frente al suelo, apoyarla en el piso y mantener los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo. Respirar.
  • Levantarse con suavidad e iniciar una caminata. Durante la marcha habrá que concentrarse en una imagen agradable, en un color o en el sonido del mantra OM. No hay que hablar, ni distraerse mirando a los alrededores.
  • Los sabios dicen que con esta técnica, una vez alcanzado el estado de trance, una pequeña parte de la conciencia permanece activa para evitar los obstáculos del camino y poder llegar a destino en buen estado. Los maestros aconsejaban tener los ojos fijos en una misma estrella, de modo análogo a lo que se hace en los procedimientos hipnóticos. Este ejercicio se puede repetir una o dos veces por semana, durante tres meses.

Avivar el fuego interno

El tum-mo o tummo es una práctica que significa calor interior, cuya característica más evidente es permitir sobrevivir, sin abrigo, a bajas temperaturas. Esta disciplina, basada en las técnicas del llamado yoga tibetano, es una enseñanza y una práctica especial de adaptación al frío y a la nieve merced a la reconstitución de las defensas naturales del ser humano.
La misma consiste en generar por medio de la visualización una esfera luminosa y cálida en el interior del cuerpo, y saber distribuir ese calor interior para una regeneración corporal.

Para practicar el siguiente ejercicio es necesario estar en ayunas.

  • Sentarse cómodamente en postura de meditación, con las piernas cruzadas o en una silla, con las plantas de los pies apoyadas en el suelo y la espalda recta.
  • Apoyar las manos sobre las rodillas, con las palmas hacia abajo, el dedo pulgar, el índice y el meñique extendidos y el mayor y el anular doblados sobre la palma de la mano.
  • Realizar 5 minutos de ejercicios respiratorios para que el aire entre libremente por la nariz.
  • Visualizar el cuerpo e imaginar que es un globo que se desinfla, se vacía. Sentir que el cuerpo es de diferentes tamaños, en todos los casos hueco. Volver a imaginar al cuerpo en el tamaño habitual, con una llama en forma de almendra en la base de la espina dorsal, que disminuye hasta convertirse en un punto de fuego. El pecho encenderá el “tummo” a medida que el aire ingrese y se exhale y se verá cada vez más brillante, hasta llenar todo el espacio dentro del cuerpo hueco.
  • Si el ejercicio se realizó en forma adecuada se comenzará a experimentar un gran calor, que no es otro que el calor psíquico. Los que practican esta técnica durante años dicen que el mecanismo de calor se activa, automáticamente, cuando desciende la temperatura ambiente.

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