Hipnosis para adelgazar

Septiembre 11, 2017

Un ejercicio que transformará su vida

Sólo nosotros mismos somos capaces de curarnos y de cambiar, llevando hábitos de vida más sanos. Si desea bajar de peso, puede recurrir a esta técnica mental que lo ayudará, poco a poco, acuidarse y a estar saludable.

La hipnoterapia consiste en la práctica de la autohipnosis, es decir, en la sugestión de uno mismo para conseguir un fin terapéutico determinado. Así, se usa con eficacia para distintos fines, aunque resulta especialmente útil para tratar distinto tipo de adicciones, como fumar, beber, o comer en exceso.

En casos como la obesidad, este método es muy útil, ya que desarrolla la capacidad de autocontrol y autocuración de la persona. De este modo, permite concentrarnos en el pensamiento sano, así como mejorar las actitudes y nuestro comportamiento para ir resolviendo de forma positiva el problema que nos aqueja.

Seguramente, la mayoría de las personas con exceso de peso saben lo que deben hacer para adelgazar. Básicamente, hay que llevar una dieta equilibrada que controle las calorías, a la vez que hacer ejercicio físico adecuado a las necesidades, edad y estado de salud de cada persona. Sin embargo, muchas veces, tal vez necesiten un apoyo extra, porque lo que les falta es la motivación, la disciplina y la fuerza de voluntad para llevar a cabo una dieta, requisitos que la hipnoterapia nos ayuda a lograr. Por eso, esta técnica puede ser la solución en muchos casos, ya que es, a través del trabajo personal, que cada uno puede generar un verdadero cambio positivo y, así, modificar su alimentación, adoptar hábitos más sanos e incrementar el éxito de estos cambios a largo plazo, que es lo importante. Recuerde que ninguna técnica es infalible, por lo que usted deberá probar y ver cuál es la que mejor se adapta a sus necesidades. Síganos, lo guiamos paso a paso.

LO MÁS IMPORTANTE: CAMBIAR DE ACTITUD

Para que la hipnoterapia dé buenos resultados, no olvide respetar ciertos principios fundamentales y algunos consejos prácticos. Eso sí, sin la disposición a un cambio, es decir, sin su compromiso interno de modificar su peso, nada tendrá éxito.

  • Ser realista: no crea que solucionará su problema con una sola práctica. Tenga paciencia, la concepción que su mente tiene sobre el acto de comer cambiará gradualmente.
  • Querer bajar de peso: debe desear el cambio verdaderamente. Puede hacer una lista con todos los beneficios que tendría si llega a su peso ideal.
  • Definir pequeños objetivos: éstos deben ser concretos y estar a su alcance. Ir de a poco y estructurar paso a paso mentalmente lo que hará lo ayudará a identificarlos y a cumplirlos.
  • Comprometerse a trabajar: debe estar dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo en su persona.
  • Buscar apoyo en el entorno: su familia y seres queridos deberán saber de su esfuerzo y colaborar.
  • Plasmar todos los pasos día a día: escribir su plan le permitirá controlar todos los detalles que se deben seguir.

¿CÓMO PREPARARSE?

Para practicar la hipnoterapia, necesitará prepararse, psíquica y físicamente:

  • El lugar: busque un sitio tranquilo, cómodo y seguro, recuerde que necesita concentración y calma para entrar en un estado intermedio entre el sueño y la vigilia. Además, procure que nadie lo moleste.
  • El momento: algunos prefieren practicar por la noche y otros, durante el día. Lo esencial es que usted esté bien predispuesto. No interrumpa el proceso rápidamente (se puede marear y perder el equilibrio). Debe entrar y salir del estado de sugestión lentamente.
  • El tiempo: para comenzar, es conveniente ejercitar de 20 a 30 minutos por día, no más. Una vez que ya esté familiarizado con el proceso de autohipnosis y se concentre más rápido, puede reducir el tiempo de 15 a 10 minutos.
  • La concentración: ponga música suave para liberarse de ruidos externos e internos. Para evadirse de los pensamientos que tiene en mente y desconectarse, reduzca su ritmo mental imaginando que una cortina negra y pesada va ocultando cada uno de sus pensamientos.
  • El trance: para entrar al estado de relajación, puede repetir sugestiones positivas, una y otra vez. También, puede intentar con imágenes mentales provenientes de sus percepciones, por ejemplo: visualizar el rostro de una persona querida (imagen visual); escuchar su canción preferida (imagen auditiva); imaginar que pone la mano en agua (imagen táctil); recordar el olor de una flor (imagen olfativa); o sentir que muerde una naranja (imagen gustativa).

LA PRÁCTICA DEL EJERCICIO, PASO A PASO

Este método es útil para saber si usted come realmente cuando tiene hambre o, si lo hace compulsivamente, o por estar aburrido, deprimido, etcétera. Saber por qué comemos cuando comemos nos ayuda a controlar nuestra conducta. También, puede adaptarlo para mentalizarse en qué momento debe parar cuando está comiendo y, en este caso, la pregunta deberá ser si se sentirá mejor o peor si come otro bocado.

Este ejercicio, en cualquiera de los dos casos, puede lograr que pierda peso de forma gradual y segura, una vez que logre mentalizarse sobre la forma correcta en la que debería comer.  Por ello, a fin de aprender a alimentarse y dejar de lado la ansiedad, practique este ejercicio mentalmente:

Los pasos a seguir:

  1. Considere todos los pasos de la disposición y la preparación que se han enumerado anteriormente. Léalos atentamente una segunda vez si lo necesita.
  2. Cierre sus ojos y relaje su cuerpo. Una de las formas de lograrlo es tensar 2 ó 3 segundos sus  pies, pantorrillas, muslos, así, hasta la  cabeza, y relajarlos.
  3. Concéntrese y analice los mecanismos que lo llevan a comer: la hora del día, algún acontecimiento específico (conflicto, alegría, pena, dolor, angustia, ansiedad, euforia), etcétera.
  4. Ahora, examine las sensaciones de su estómago y piense en qué es lo que le gustaría comer y qué le sentaría bien. Arme un posible menú.
  5. Imagine que come lo que ha escogido y observe cómo se siente después de haberlo hecho. Por ejemplo: si tiene pesadez en el estómago, cansancio, acidez, empalagamiento, etcétera.
  6. Compare esta última sensación con la que tendría si no hubiera comido nada o reducido su porción. Considere este menú como factible sólo si la sensación fue agradable y no le produjo resultados negativos.
  7. Por ejemplo, debería ir incorporando la sensación de evitar las comidas grasas que normalmente provocan malestar estomacal (como una torta de chocolate y crema, por ejemplo).
  8. Así, día a día, haga la prueba con varios alimentos hasta que sea capaz de decidir cuáles le sentarían mejor, a la vez que lo ayudarían a adelgazar.
  9. Antes de levantarse, si está sentado (lo más recomendable) o acostado, no se incorpore de repente, sino lentamente. Comience por mover dedos de los pies y las manos, luego abra los ojos, mueva los brazos y, recién entonces, ya bien despierto, levántese.
  10. Cuando termine el ejercicio, coma el menú que mejor pueda sentarle de los que ha escogido; el que realmente sea de su agrado. Por supuesto, en cantidades adecuadas, esto es un plato normal, sin exagerar.