Guía espiritual para embarazadas

Febrero 7, 2018

Alcance una relación armónica con su bebé. Una nueva Humanidad está naciendo y la mujer es su sacerdotisa: ellas engendrarán a niños que nacerán siendo mejores personas, con un espíritu altamente desarrollado que será el guía de sus vidas. Sepa cómo aprovechar esta energía para aplicarla a su propio embarazo o el de sus hermanas o amigas.

Durante nueve lunas no estará sola ni por un instante, asistirá al eterno milagro de una vida dentro de otra; serán nueve meses en los que irá tomando contacto, paulatinamente, con el niño que lleva en su seno. Muchas mujeres sienten que el hijo es una prolongación de sí mismas, ¡nada más falso! Es otra persona, distinta de sus padres, que desde el interior del cuerpo que lo alberga manifiesta su temperamento, sus preferencias y sus necesidades. Conectarse con el espíritu de ese bebé, hablarle de las mil formas en las que el amor puede comunicar lo que debe decir es la vía para que él o ella lleguen al mundo recibidos por la mejor energía posible.

CUIDAR EL CUERPO

Ante todo y como primera medida, toda mujer embrazada necesita cuidar su alimentación para incorporar todos los nutrientes necesarios, con los cuales también se alimentará su hijo. En la variedad, está el gusto, como dice el dicho, por lo tanto, cuanto más variados sean los alimentos, tanto mejor. Pero el énfasis deberá estar puesto sobre las carnes, frutas y verduras, que brindan vitaminas y minerales esenciales para la salud. Otro elemento imprescindible son los lácteos, lo cual no significa beber sólo leche, ya que quesos y yogures son fuentes de calcio, inclusive mejores que la leche. Se evitarán, por supuesto, el alcohol, las bebidas estimulantes y las comidas de difícil digestión. Los tés de hierbas y frutas tienen efectos benéficos no sólo para el cuerpo, ya que muchas de ellas transmiten vibraciones espirituales: tilo, jazmín, rosa, mango y mezclas específicas.

 

EL MERECIDO DESCANSO

El segundo aspecto esencial, desde el punto de vista físico, que toda mujer embarazada ha de respetar es el descanso. Su cuerpo va cambiando y las hormonas hacen su trabajo; y surgen el cansancio, el estrés, el desasosiego. Por eso, es muy importante descansar debidamente: tener un sueño reparador, menos ajetreo y más actividad física, adecuada la condición de la mujer gestante. Además de la preparación para el parto, hay dos actividades muy recomendadas, tanto para el cuerpo como para el espíritu: son el yoga y la natación; ambos, por supuesto, dictados de por personal especializado en el cuidado de embarazadas. El yoga no es sólo un conjunto de posiciones del cuerpo; cada una de ellas repercute en los cuerpos no visibles. De ahí que, es la mejor “gimnasia” para la futura madre, que vivirá su embarazo y parto con serenidad, relajada y reconfortada. Así también, dado que el bebé está sumergido en líquido amniótico, si la madre vuelve al elemento primordial que es el agua, logrará una mayor unión con su hijo: ambos compartirán las mismas emociones que produce este contacto. Lo mejor es realizar actividades acuáticas especialmente pensadas para embarazadas, pero el efecto de duchas y baños de inmersión también es notable.

 

 

ATENDER EL ESPÍRITU

Hay una persona en gestación: un cuerpo animado por un espíritu. El camino espiritual comienza desde el vientre materno y es la madre la que puede sentar las bases y guiar a ese ser que lleva dentro, ahorrándole penas y frustraciones. Cuanto haga la madre, repercute en el hijo. El trabajo espiritual durante el embarazo es fundamental para ambos, y debería ser una tarea diaria.

LA CLAVE: COMUNICARSE

En el seno materno, el bebé no está aislado, por el contrario, percibe los estados de ánimo de la madre, así como las agresiones y las gratificaciones que ésta recibe y manifiesta.

Todas las mamás embarazadas suelen acariciarse el vientre, hablar con su hijo, pensar cosas positivas, pero uno de los mejores medios para comunicarse es a través de la música. Con un poco de atención, descubrirá cuál es la que le gusta a su bebé, dado que no siempre coincide con el gusto de la madre. Hay niños que prefieren la música clásica y otros, que parecen “bailar” dentro de la panza al escuchar un tango. Cántele, no importa el tipo de música, lo esencial es que sean temas que la emocionen, significativas para usted. El bebé lo percibirá y, de este modo, se vincularán más estrechamente.

 

 

UN PROGRAMA ESPIRITUAL CON ACTIVIDADES DIARIAS

Los demás miembros de la familia deben colaborar, respetando las necesidades de la futura madre. Hay determinados momentos en que ella no estará disponible para ellos, por lo que deberán aceptarlo y acompañarla.

Consejos básicos para realizar durante el día:

  • Levantarse temprano y ventilar la casa.
  • Ducharse y vestirse con ropas de fibras naturales, holgadas y cómodas.
  • Realizar 15’ de yoga y terminar con una breve visualización relajante. Por ejemplo, usted y su niño paseando bajo el sol, a la orilla del mar; o recostados a la sombra de un árbol.
  • En lo posible, realice un retiro espiritual: dos o tres días en un lugar tranquilo, alejado de sus obligaciones diarias, sólo para ustedes dos.
  • Por la tarde, antes del crepúsculo, dedicar un tiempo a la meditación, que debería ser la actividad más importante del día.
  • Elija el rincón de su casa que más le guste, ponga música suave (lo mejor es música de flautas u otro instrumento de viento), perfume el ambiente y prenda velas. El color dependerá de su intuición, que le indicará qué necesita, pero las de color blanco limpian el aura y otorgan paz, y no deberían faltar.
  • Comience relajando el cuerpo, parte por parte, y concéntrese en el niño. Vacíe su mente de todo pensamiento e intente establecer comunicación con él. No pregunte, no haga nada: sólo escuche, percíbalo. Día a día verá crecer el diálogo. Si siente deseos de llorar, no los reprima, deje que las lágrimas resbalen y una vez más el agua será un elemento sanador. Cuando lo considere, visualice a su bebé bañado en luz dorada, envuélvase con él. Vuelva a sus tareas lentamente, tómese el tiempo que le haga falta, nada es más importante que ese momento.