El poder de los mandalas

enero 3, 2012

UN CAMINO HACIA LA EVOLUCIÓN ESPIRITUAL

Existen muchas formas de meditar. Una de ellas es a través de estos círculos mágicos, utilizados como un medio para eliminar miedos, represiones y todo que limite el desarrollo de una conciencia superior. sepa cómo beneficiarse de su energía para mejorar muchos aspectos de su vida.

La palabra “mandala” significa, en sánscrito, “círculo simbólico”. Con ella, se designa en Oriente a las representaciones gráficas de formas geométricas que se emplean para ayudar a los iniciados en el transcurso de la meditación. Tomando como punto de partida esta definición, se considera al mandala una vía de conexión con lo absoluto y un camino hacia la perfección espiritual, ya que son estos últimos los dos principales objetivos que persigue todo aquel que decide iniciarse en el culto de la meditación. Le enseñamos a incorporar el poder que emana de estos círculos mágicos y a utilizarlo para evolucionar permanentemente en todos los aspectos de su vida.

Una fuente de  armonía

La utilización de mandalas como medio para entrar en conexión con lo divino es muy antigua.

Ya los hombres primitivos decoraban las paredes de sus cuevas con representaciones simbólicas elaboradas a base de complejas formas geométricas. Con el transcurso de los siglos, las técnicas fueron perfeccionándose, pero los mandalas continuaron sirviendo al mismo objetivo: integrar la conciencia con el inconsciente y al ser individual con el Cosmos. Esta búsqueda de integración humana con el Todo, Dios o Unidad, es la base religiosa de aquellos cultos que empleaban los mandalas como objetos de concentración religiosa. Enla Indiay en China, simbolizan los arquetipos naturales del alma humana.

En líneas generales, los mandalas son medios mágicos para establecer contacto con las fuerzas sumergidas en el propio inconsciente, que es una expresión del inconsciente colectivo. A través de ellos, accedemos a estas fuerzas interiores a fin de integrarlas de forma armónica con la conciencia. En otras palabras, los mandalas nos ayudan a eliminar miedos, represiones y todo lo que limita el crecimiento del ser humano.

¿Cómo es un  mandala?

Los mandalas son imágenes muy hermosas y magnéticas, cuya belleza no responde sólo a un criterio estético, sino funcional. Han sido creados como instrumentos de meditación y desarrollo de la conciencia superior para conectar al individuo con la divinidad. Tradicionalmente, todo mandala se construía ante la presencia de un maestro que llevaba a cabo la ceremonia. Generalmente, este ritual se realizaba en un sitio que previamente era curado para eliminar de la superficie toda fuerza maligna.

Luego, se procedía al diseño del círculo por medio de dos cuerdas: una de ellas blanca, que servía para trazar el límite externo; y la otra denominada “cuerda del conocimiento”, compuesta por cinco hilos de diferentes colores. En aquellas primitivas ceremonias, todos los que participaban debían estar en estado de gracia y de pureza. El mandala es una figura arquetípica que guarda estrecha relación con el origen mismo del universo. Una tradición oriental expresa que el centro contiene una fuerza espiritual misteriosa, origen y esencia de todo, de donde brota la energía que irradia hacia la periferia del círculo.  Desde los límites de la circunferencia, esa fuerza retorna nuevamente al centro del círculo. Como se observa, esta peculiaridad del mandala lo emparenta con lo que los astrónomos describen como el probable origen y fin del universo: una gran explosión a partir de un centro y un movimiento de retorno hacia él.

Las Puertas de la percepción

Un mandala utilizado durante la meditación dicen los tibetanos puede abrir las puertas de la percepción. Gracias a su uso, el individuo logra reconocerse a sí mismo como una pequeña parte de Dios. De esa forma, llega a la conclusión que todas las respuestas a sus preguntas están en su interior, esperando ser descubiertas. Los tibetanos sostienen que meditando en paz y serenidad, una persona puede conocer sus otros “yo” más profundos, llegando a traspasar el plano personal y llegar al “suprapersonal”, momento verdaderamente mágico en el que se produce la identificación y la comunión con el universo.

Para la utilización de una mandala deben seguirse algunos pasos que detallamos a continuación. Como se verá, estas técnicas apuntan a prepararse interiormente para alcanzar diversos objetivos materiales o espirituales.

Proceda de esta forma:

1. Elija un mandala, póngalo frente a usted y obsérvelo. Piense tranquilamente en las respuestas que usted busca o en el objetivo que persigue.

2. A medida que mira el mandala, trate de llegar a poner la mente en blanco, de no pensar en nada.

3. La idea es ocupar toda su mente con la imagen del mandala. Éste debe ser reconstruido dentro suyo.

Trate de abarcar con su vista todo el mandala. Hágalo de manera tal que, mientras no se desligue del centro del diseño, su visión periférica abarque el resto del círculo. Intente sentir su vibración.

4. Esté, antes y durante la meditación, lo más cómodo que le resulte posible. La posición ideal es con la columna recta y los miembros relajados.

5. Perciba que, cuando su mente se aquieta, usted gasta menos energía en su pensamiento. Sin embargo, como en el universo no existe el vacío, esta energía es reemplazada por otra función. Es en este punto cuando usted debe desarrollar su intuición, el autoconocimiento, la clarividencia y la clariaudiencia.

Algunos mandalas tradicionales

A continuación, las características de algunos de los mandalas más utilizados por los hindúes. Cada uno tienen poderes específicos y actúa beneficiosamente sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana.

  • Mandala del Principio

Este mandala, con cuatro figuras de Buda, situadas en cada uno de los puntos cardinales, data del siglo XV y reproduce la versión tibetana de la creación del mundo. Representa, por tanto, una cosmogonía.

De trazos detallados e intrincadas relaciones entre cada uno de los segmentos de la figura, su objetivo es representar las diferentes etapas de la creación del universo. De acuerdo con la tradición tibetana, cada una de las líneas y representaciones de este mandala es una puerta con la cual nos podemos identificar y, meditando sobre ella, llegar al centro mismo del diseño, es decir, a Dios.

  • Mandala dela energía

Éste es uno de los mandalas denominados Iantras, es decir, diseños geométricos que representan divinidades hindúes. Simboliza a Tripur Bhairavi, un dios benéfico para los seres humanos. Visualizarlo ayuda a conseguir más fuerza física y poder espiritual. Asimismo, da capacidad para destruir los obstáculos que se interponen entre amigos o amantes. Se cree, también, que ayuda a obtener todo aquello que se desea, incluyendo una buena situación económica.

  • Mandala del movimiento

Encontrado en la región del Nepal, alrededor del siglo XVIII, este mandala tiene en su interior la cruz esvástica, un símbolo antiquísimo, que representa el constante y armonioso movimiento del cosmos. Algunos investigadores sostienen que era utilizado para calcular el movimiento de los astros durante ciertos períodos. Está indicado para meditar buscando armonía con la dinámica natural de la vida y para no dejarse angustiar con los cambios propios de la existencia.

  • Mandalas de la plenitud

No se trata de un único dibujo sino de una serie de nueve mandalas, originarios del Nepal. Pueden utilizarse de a uno o todos a la vez. Usados sistemática y alternadamente, permiten llegar a un estado de conciencia plena. En dicho estado, los problemas cotidianos de orden material o afectivo adquieren su verdadera dimensión, es decir su pequeñez.

  • Mandala de la armonía

Este mandala es ideal para ser utilizado en los momentos de duda y desasosiego. Representa a la diosa Kamla, que ayuda a alcanzar paz, armonía, progreso y salud mental. Es ideal para obtener felicidad, lo que naturalmente incluye el bienestar económico. Asimismo, hay que señalar que este diseño tiene un poder adicional: ayuda a crecer y desenvolverse, aun cuando uno deba desempeñarse en un ambiente hostil, cargado de energías negativas y fuerzas de oposición. Hace que la armonía triunfe sin necesidad de transformar al resto del mundo circundante.

  • Mandala del placer

Imagen representativa de la diosa hindú Tripur Sundari, una bellísima virgen de 16 años. Esta divinidad es una fuente de buenas ideas y un puente para la inspiración divina. Uno de los beneficios que aporta este mandala es aclarar la mente cuando necesitamos ser creativos. Es utilizado especialmente, por los hombres, para recuperar la alegría de vivir, así como el placer y el fortalecimiento de la virilidad. Pero, no es un mero afrodisíaco; tiene un sentido espritual.

  • Mandala de la victoria

Este mandala es una representación de la diosa Durga, nombre que en sánscrito significa “invencible”. Es un diseño muy utilizado por los artistas y las mujeres. Entre sus características fundamentales, se destacan su poder sobre la capacidad de tomar la iniciativa en cualquier plano o actividad. Resulta de vital importancia cuando uno quiere llegar a la victoria o a la conquista de sus objetivos. Asimismo, se lo asocia con estados de suave armonía y felicidad, y con la capacidad de adquirir, de a poco, una actitud segura ante las sorpresas que aparecen día a día en el camino.

  • Mandala del cambio

Este mandala es una representación gráfica de la diosa Kali, asociada por los hindúes a la muerte y el paso del tiempo. Puede ser utilizado para ayudar en la meditación que acompaña a las fases de transformación o cambio. En el simbolismo de Kali, encontramos los medios que permiten atravesar victoriosamente las barreras que impiden llegar a una mejor situación. También, ayuda a eliminar las dificultades psíquicas.

  • Mandala de purificación

Es el más poderoso de todos los Iantras y simboliza a la diosa Shri, que representa la unión del principio masculino (el dios Shiva) con la fuerza femenina (la diosa Shakti). Su poder actúa purificando los sentimientos, pensamientos y el espíritu. Resulta útil para quienes buscan deshacerse de las cargas negativas que produce el estrés cotidiano, particularmente, en las grandes ciudades.