El mundo de los espíritus infernales

julio 11, 2011
mysterious girl

Como un oscuro reflejo de la organizaciÓn angÉlica,  el diablo cuenta tambiÉn con una corte de demonios que obedecen a sus negros designios. En esta nota, conozca a los que pretenden dominar la sexualidad  del hombre, pervertir su moral y destruir su entorno.

A l igual que en la Angeología o Ciencia de los Ángeles, existe una jerarquía de los seres del mal, ésta es la hueste infernal de demonios, quienes tienen un campo de acción determinado para ejercer su maldad en la Tierra.

A raíz de esto, en la Edad Media, surgió la Demonología, una disciplina destinada a detectar a cada demonio y las reacciones de los hombres poseídos por ellos. El fin: conocerlos a fondo para detener su malvado accionar y luchar contra Satanás, el enemigo número uno del hombre.

Los demonólogos se aprovecharon en parte de los datos que las brujas y los brujos habían contado en sus grimorios – libros con los secretos de la magia oculta-. Estas obras consistían en una exhaustiva lista con el nombre de cada uno de los discípulos del mal y los  poderes específicos de cada uno; información que permitía a los magos convocarlos a fin de potenciar sus conjuros.

LA CORTE INFERNAL

A continuación, los espíritus infernales a los que Satanás o Lucifer otorgó mayores poderes con el fin de dominar a los hombres y transformarlos en sus aliados. Todos estos seres son –según los demonólogos- encarnaciones permanentes que siempre han existido y aún siguen presentes en ese mundo. Como ya dijimos, los demonios difieren por su campo específico de acción. La mayoría apelan directamente a la parte más débil de los hombres, como los sentimientos de tristeza, soledad, remordimiento, etc. Otros, en cambio, buscan convertirlos al mal corrompiendo su moral. Y hay algunos que sólo gozan destruyendo el entorno en el que se desarrollan los humanos.

DEMONIOS DE LA DEBILIDAD

Estos espíritus del mal se concentran en sacar provecho de nuestras miserias y debilidades humanas, ya sean morales, espirituales o físicas.

  • Abaddón: su nombre significa “ruina o perdición”. Trae desolación y destruye la voluntad. En la Biblia, se lo llama “el ángel exterminador”, “del abismo” o “el rey de las plagas”. En el texto del Apocalipsis, se narra que su accionar busca perjudicar y hacer sufrir a los hombres antes del Fin de los Tiempos.
  • Alastor: es el máximo ejecutor de las órdenes del mismo Diablo. De conducta severa e implacable, se lo conoce como “el verdugo” y se halla conectado al remordimiento.
  • Bacon: es quien siembra la discordia entre los amantes por su carácter resentido. Se lo conoce como “el demonio de los celos”.
  • Goleo Beenban: un demonio hembra que ronda los desiertos y hostiga a los melancólicos. Por el lugar que habita, se la conoce como “el espíritu de la soledad”.
  • Moloch: en un antiguo grimorio del 1600 se lo denomina “el príncipe del país de las lágrimas”. Se dice que espera, con sus brazos abiertos, recibir a las víctimas del sufrimiento.

DEMONIOS CORRUPTORES

Más perversos, si se quiere, que los anteriores, estos seres malignos han de aplicar su inteligencia para corromper el alma y, así, obtener lo que buscan de nosotros.

  • Asmodeo: llamado también “el destructor”, se lo considera uno de los mayores corruptores del hombre y un gran disipador de la moral.
  • Bael: es fuerte, astuto, excelente guerrero y, además, posee el poder de la invisibilidad. Muy solicitado por los magos negros, porque otorga inmunidad al hacer el mal.
  • Bafomet: su imagen es una cabeza de hombre con cuernos y cuerpo de macho cabrío. Es una deidad demoníaca que representa la inmortalidad, el conocimiento, la sabiduría sin límites y la libertad, virtudes con las cuales tienta a los mortales.

LOS DESTRUCTORES

Menos delicados que sus antecesores, estos demonios usan más la “fuerza bruta”, lo que, sin embargo, no les resta poder a la hora de organizar actos sutilmente perversos. Son, probablemente, los más poderosos.

  • Adonis: un diablo piromaníaco, es decir, amante del fuego. Es quien causa los más atroces incendios.
  • Anamalech: se trata de  un demonio muy oscuro y rechazado, porque da malas noticias siempre que aparece. Antiguamente, se le rendía culto con el fin de evitar sus mensajes siniestros.
  • Eurinome: es el príncipe de la muerte. Tiene un aspecto horrible y la piel llena de espantosas llagas. Se alimenta de cadáveres en descomposición.
  • Halfas: el destructor de ciudades, que goza con la aniquilación y la ruina de todo lo que encuentra a su paso. Muy temido.
  • Hécate: considerada una “diablesa de la venganza”, esta demonio hembra capaz de hacer temblar la tierra y crepitar el fuego.
  • Mefistófeles: su nombre significa “el que no ama la luz”. Es implacable en sus actos destructivos porque es inmune a toda señal de amor y afecto que reciba.
  • Satanás: aquél que, en hebreo, significa “el enemigo” es, para muchos, es el mismísimo Diablo, por lo que se le conceden todos los atributos de poder.

LOS DEMONIOS Y EL SEXO

Este tema merece un apartado especial, ya que es uno de los grandes campos de acción de la corte infernal. Estos demonios pretenden dominarnos exacerbando la libido, haciéndonos dependientes del placer sexual y arrastrándonos al desenfreno en nuestras relaciones eróticas. La mayoría de las veces, los demonios se convierten en íncubos o súcubos, es decir, en demonios sexuales de carácter masculino o femenino.

DEMONIOS MACHOS

  • Baltazo: es un demonio sexual que sólo existe para hacerle el amor a las mujeres y así -supuestamente- curarlas de sus males.
  • Bitru: ser hermafrodita de extrema belleza que tiene la habilidad de excitar sexualmente, tanto a hombres, como a mujeres.
  • Gaab (o Tab): el gran exacerbador de las pasiones extremas y buen patrón de grandes amores o de odios absolutos. Irreverente, no le teme al poder de Dios.
  • Leviatán: el “gran almirante del infierno” tiene fama de embustero. Le gusta la gente ambiciosa, por lo que se transforma en íncubo y se especializa en poseer a mujeres famosas.

DEMONIOS HEMBRAS

  • Abrahel: seduce a los pobres de espíritu tomando la forma de una mujer bella. Su fin es reclutar adoradores del Diablo en la Tierra.
  • Alrunesias: los antiguos germanos las adoraban para evitar que estas “demonias” gritasen, ya que sus aullidos eran considerados como un presagio de terribles desgracias.
  • Gomory: despierta la pasión en las mujeres frígidas. Se dice que aquellas que se le encomiendan descubren todas las vastas posibilidades que les otorga su sexualidad.
  • Lamias: hay más de una. Son sanguinarias, insaciables y gustan de devorar a los hombres. Usan su bella figura para atraer a sus víctimas sexualmente, pero no son súcubos, es decir, no concretan actos sexuales.
  • Lilith: es la reina de los súcubos. Se cree que de su relación con Adán habrían salido los primeros demonios encarnados en humanos, quienes produjeron la larga estirpe de seres diabólicos que habitan el mundo desde entonces.
  • Nahama: es un súcubo que se hace pasar por una persona mortal y que, luego, huye antes de ser descubierta. Se cree que es la protagonista de aquellas historias de mujeres fantasmas, forasteras misteriosas y otras apariciones similares. El Talmud la considera la madre primordial del infierno.